Sobre Mushkil Gushá


Miguel Cantilo



Créditos del disco

Los músicos



Ilustraciones


PRESENTACIÓN

Narradores: Te queremos contar
una historia sin par
la del disipador
de la dificultad.

Esta es la Historia de Mushkil Gushá
Nuestra canción te narrará parte de la acción
también oirás e imaginarás la representación
de la historia sin par
que queremos contar
la del disipador
de la dificultad.
Comienza la historia de Mushkil Gushá:
Mushkil Gushá siempre está aquí.
Mushkil Gushá siempre estará.
Mushkil Gushá siempre está aquí.
Mushkil Gushá siempre estará.

INICIO

Narrador:
Había una vez a menos de mil millas de aquí
un leñador viejo y viudo que vivía con su hija.
Todos los días entraba en la montaña
Para cortar mucha leña y en su cabaña
atarla en haces, desayunar
y hasta el pueblo marchar
a procurar alimentos
para su hija y para él.
Siempre vendía su leña y descansaba
luego emprendía el regreso a su cabaña.
Un día al volver tarde a casa
su hija le cantó:

UNA CLASE DE COMIDA DIFERENTE


Niña:
Padre, a veces deseo tener más cantidad
y diferentes clases de comida para comer
Leñador:
Muy bien, mi niña
mañana más temprano me levantaré
más adentro en las montañas iré
cortaré una cantidad de leña mayor
a casa más temprano llegaré
y la leña más rápido ataré
luego al pueblo a venderla me iré
y con lo que por ella me den
toda clase de comida deliciosa te compraré.
Niña:
Padre, me haría feliz si podemos preparar
un banquete con muchos manjares para los dos
Leñador:
Muy bien, mi niña
pero ahora ya es muy tarde y debemos dormir
ven aquí, te cantaré una canción
para que puedas dormirte y soñar.
Leñador y Niña:
Mañana nuevamente saldrá el sol
pero ahora tenemos que descansar
yo mañana más temprano saldré
y vendiendo en la feria verás
toda clase de comidas deliciosas te compraré.

CANCIÓN DE CUNA


Leñador:
Duerme hija duerme sueña sueños de paz
yo cortaré leña y te traeré el más delicioso manjar.
Duerme, duerme, sueña que tu Papá
aquí tu sueño cuidará.
Duerme mi niña que tienes que descansar
Mañana jugar.
Narradores:
Duerme la niña y dormirá el leñador
hay que descansar.

PRIMERA SALIDA DEL LEÑADOR


Narradora:
Se levanta el leñador antes del alba
decidido se dirige a trabajar
mucha leña ha de cortar esta mañana
que a su casa temprano llevará.
Cumplir quiere y serle fiel a la promesa
que a su hija hizo la noche atrás
con el hacha trabaja duramente
hasta formar un muy pesado haz
pero la puerta cerrada encontrará
y a su hija habrá de suplicar
ya que ella olvidó completamente
la charla de la noche atrás.

PRIEMRA LLAMADA DEL LEÑADOR


Leñador:
¡Abre, hija, abre! Tengo hambre y sed
Traigo aquí leña para vender en la feria de la ciudad
¡Abre, hija, abre!
debo comer
atar la leña y descansar
¡Abre, hija, abre!
No puedo más, mejor me tiro a descansar.
Narradores:
Duerme la niña pues pronto se le olvidó
la conversación de
la noche anterior.
Pero más tarde la niña despertará,
desayunará
como es costumbre saldrá a jugar bajo el sol
y bien cerrará (la puerta) muy bien cerrará (la casa).

PASEO DE LA NIÑA


Niña:
Qué día tan bonito para jugar al sol
Los pájaros me guían por senderos en flor
Hoy puedo irme de casa todo el día
Quiero correr, quiero pasear.
Papá estará en el bosque todavía
Luego se irá a la ciudad.
Yo me iré a juntar algo que comer:
higos, nueces, bayas, ricas uvas,
hongos, dulces fresas.
No sé si las encontraré,
pero sí que las buscaré.
(Se despierta el leñador y comienza a golpear nuevamente).

SEGUNDA LLAMADA DEL LEÑADOR


Leñador:
Hija, abre pronto, debo algo comer
quiero ir al mercado para vender
toda esta leña que corté
¡Abre, hija, abre! No puede ser.
Si está tiene que responder.
Ya es muy tarde para ir al pueblo a vender
Voy a trabajar más. Trabajaré más.
Así mañana mi doble carga tendré
trabajaré más, trabajaré más.
(El leñador se interna en la montaña con el hacha.)

RELATO DEL REGRESO DE LA NIÑA


Narradores:
La niña estuvo jugando
todo el día por el campo
coleccionando sus flores
y corriendo bajo el sol.
Al atardecer cansada
regresando a su cabaña
se preparó la comida
y luego se fue a dormir.
Estuvo algo preocupada
porque su padre no estaba
pero pensó que en el pueblo
se quedaría a dormir
y con esa idea en mente
al sueño se dejó ir.
También preocupado estaba
el viejo que regresaba
con un puñado de leña
y un apetito voraz.

ULTIMA LLAMADA DEL LEÑADOR

Leñador:
¡Abre, hija abre! Muero de hambre y de sed
tengo doble leña para llevar a la feria y allí vender
¡Abre, hija, abre! Nada comí y todo el día trabajé.
Narradores:
Duerme la niña cansada de caminar y de corretear
Leñador:
¡Hija abre pronto! Tengo que descansar
debo tener fuerzas y al caminar
la doble carga soportar.
Narradores:
Duerme la niña y dormirá el leñador
hay que descansar, hay que descansar,
hay que descansar. .
(El leñador intenta dormir junto al atado de leña. No puede. Se levanta temblando de frío y hambre y escucha La voz.)

LA VOZ

La Voz:
Rápido, ven aquí.
Deja tu leña allí.
Si lo necesitas mucho y poco lo deseas
sígueme y obtendrás un sabroso manjar.
Narradores y La Voz:
Si lo necesitas mucho y si lo deseas poco.
(El leñador camina sin rumbo en la oscuridad.)
Leñador:
¿Dónde estoy? ¿Dónde voy?
Me perdí, Oh Señor, por seguir esa voz.
Narradores:
Otra vez tiene frío, tiene sed y apetito.
Tuvo esperanzas pero de nada le sirvieron
y ahora quiere llorar pero las lágrimas
no le servirá de nada,
no le ayudará llorar.
Leñador:
¿Dónde estoy? ¿Dónde voy?
Lo mejor será aquí
descansar y dormir.
Narradores (y La Voz):
El pobre leñador otra vez
se durmió, se durmió, se durmió.

LA PROPIA HISTORIA


Leñador:
No puedo dormir
me debo calmar
contarme quizá
mi historia
me calmará:
Apenas anteanoche
mi hija me pidió
que quiere que consiga
diferentes comidas
y cantidad mayor
así que yo entré al bosque
y trabajé un montón
cortando mucha leña
pero al golpear la puerta
nadie me contestó
nadie me contestó.
La Voz:
Viejo hombre ¿Qué haces sentado ahí?
Leñador:
Me cuento mi historia
La Voz:
¿Y cuál es tu historia?
Leñador:
Te contaré:
Apenas anteanoche
mi hija me pidió
que quiere que consiga
diferentes comidas
y cantidad mayor
La Voz:
Detente viejo hombre
y ponte de pie.
Ya sube un escalón.
Leñador:
Pero yo aquí no veo ninguna escalera
La Voz: No importa, obedece
Leñador:
Pero es que yo no veo ningún escalón
La Voz:
No abras los ojos hasta que te indique yo
No abras los ojos Sube… sube.

  LAS PIEDRAS

Narradores:
El leñador se encontró
en un paraje que
parecía un desierto muy extenso
y en soledad
bajo un quemante sol
lleno a su alrededor
de pequeñas piedrecitas
de distinta forma y color.
Oyó otra vez esa voz
que entonces le ordenó
juntar todas las piedritas que pudiera
y regresar
el viejo le obedeció
la escalera buscó
y cargando con las piedras suavemente
oyo cantar.
La Voz:
Junta todas esas piedras
que puedas llevar
verdes, rojas, blancas, negras
baja la escalera ya
junta todas las piedritas, busca un escalón
luego baja la escalera y estará tu hogar .

 BAJANDO LA ESCALERA

Niña:
Padre, padre por fin llegas
es muy tarde ¿dónde estabas?
Leñador:
Vengo de allá, oí una voz
un escalón subió, subió
después un sol y allí la voz
que me ordenó juntar piedras.
Niña:
Pasa, pasa, no te entendí
Leñador:
Tengo hambre
Niña:
Siéntate aquí
Come, come, todo lo que hay
para comer son dátiles
Leñador:
Piedras, piedras
no sé qué son
tendrán valor
por su color.
Niña:
Dátiles, dátiles
come, come
todo lo que hay son dátiles.
La Voz:
Aunque tú no lo sepas quizá
te ha salvado el gran Mushkil Gushá
él siempre está aquí y siempre estará
él disipa la dificultad.
Cada jueves lo recordarás (la Historia de)
esta vieja historia contarás (Mushkil Gushá)
unos dátiles compartirás (recordarás)
con quien tenga real necesidad (por siempre jamás)
Narradores y niña:
Muskil Guyá siempre estará
nunca olvides su historia contar
noche de jueves, en donde estés
nunca olvides contar con él.
La Voz:
O de lo contrario le darás
algo en nombre de Mushkil Gushá
a los que acostumbran ayudar
a quien sufre real necesidad.
Asegúrate de no olvidar (la Historia de)
contar este cuento sin final (Mushkil Gushá)
si haces esto y lo hacen por igual (aquellos a quien)
aquellos a quien lo contarás (tú les contarás)
los que tengan real necesidad (su camino)
siempre su camino encontrarán.
Narradores y niña:
Mushkil Gushá siempre estará
nunca olvides contar con él.

LA FERIA


Narradores:
A la mañana siguiente
el viejo y pobre leñador
lleva sus dos enormes atados
al mercado
de la ciudad.
Leñador:
Traigo leña para vender
leña seca para arder
traigo leña para vender
leña seca para usted.
Comprador:
Compro su leña pago muy bien.
Deme toda, me la llevaré
Leñador:
¡Oh qué bien! Ya vendí
a buen precio y sin problemas
ya no tengo más dificultades
debo comprar los manjares
que mi hija me pidió.
Narradores y Leñador cantan.
Leñador:
Ya no tengo más dificultades
gracias a Mushkil Gushá
no tengo más dificultades
gracias a Mushkil Gushá.

  LA CENA

Narradora:
Al regresar a su casa el leñador
con su hija compartió
aquellos nuevos sabores
que hasta entonces ella jamás había probado
fue entonces que su padre le contó
lo que en verdad sucedió
quién era el que se convirtió en benefactor
y misterioso protector.
Leñador:
Oye, mi niña, quiero contarte
la Historia real de Mushkil Gushá
él nos ayuda, él no ha salvado
y le tenemos que agradecer.
Esos sabrosos manjares que me has pedido
y nunca habías probado
han llegado por voluntad
del amigo Mushkil Gushá.
Él es quien soluciona
toda la adversidad
todos nuestros problemas
él los disipa ya
por él se van, ya no están.
Todos los jueves recordaremos
la narración de Mushkil Gushá
Leñador y Niña:
Todos los jueves vas a contarme
(voy a contarte)
La Historia real de Mushkil Gushá.
Niña:
Él nos ayuda, él nos ha salvado
y le debemos agradecer
y le debemos conmemorar.
Niña:
Esta sabrosa comida que me has traído
y nunca había probado
ha llegado por voluntad
del amigo Mushkil Gushá.
Narradores e hija:
El es quien soluciona toda la adversidad
todos nuestros problemas
él los disipa ya, por él se van, ya no están.
Narradores niña y leñador:
El es quien soluciona toda la adversidad
todos nuestros problemas
él los disipa ya, por él se van, ya no están

 OLVIDO

Narrador:
Así siguió en la semana
el leñador día tras día
yendo a cortar en la montaña
leña que bien siempre vendía
pues conseguía un comprador por un buen precio
el mejor
pero al llegar el día jueves
como es común a hombres y mujeres
al leñador vean ustedes
se le olvidó contar la Historia.
Desmemoriado
se le olvidó
conmemorar a Mushkil Gushá.
Justo esa noche
a los vecinos
el fuego se les apagó
nada tenían para encender
así que fueron a pedir al leñador.
Vecinos:
¡Vecino, vecino! Disculpe la molestia
se nos apagó el fuego y tal vez usted tenga
algo para encender
porque ya va a anochecer
con la noche viene el frío
usted sabe comprender.
Leñador:
Aquí no tengo fuego ni nada para encenderlo
no puedo ayudarlos aunque claro que comprendo
no tengo lo que buscan ahora, si me disculpan
ya quiero descansar, mañana debo trabajar.
Vecinos:
Vecino, vecino, de acá todos lo vimos
la luz de su ventana brilla como un zafiro
te puede encandilar, no queremos molestar
sólo un poco de fuego para encender el hogar
Leñador:
Aquí no tengo fuego, no tenemos fuego
no lo tengo encendido, ni nada que haga fuego.
Vecinos:
¡Hey vecino! No somos desconocidos
nos trajo el resplandor, el color
la luz para el calor
el brillo que es tan conmovedor
sólo un poco de fuego nos haría un gran favor
no nos cierre la puerta en la cara
el día de mañana usted puede estar en las malas
Leñador:
Pero esa luz es fría, no sirve para fuego.
Aquí no tengo fuego, ni nada que haga fuego.
Vecinos:
Dice que no tiene fuego y se ven brillar
luces de colores y ahora quiere ocultar
no somos fugitivos, tampoco somos ladrones
sólo somos los vecinos
buscando fuego para fogones
buscando fuego para fogones
danos fuego, danos fuego para los fogones.
Leñador:
Se los repito una vez más
no tengo fuego, no los puedo ayudar
la luz que ven es fría y aquí se termina el juego
lo siento, buenas noches, yo no tengo fuego.
Leñador:
¡Piedras, piedras, raras piedras!
¡Piedras, piedras, raras piedras!
Tenemos que esconderlas
para que no las vean
mañana iré a venderlas
tal vez valiosas sean.
Vamos a dormir
Vamos a dormir

 VECINO


Vecinos:
¡Vecino, vecino! Disculpe la molestia
se nos apagó el fuego y tal vez usted tenga
algo para encender
porque ya va a anochecer
con la noche viene el frío
usted sabe comprender.
Leñador:
Aquí no tengo fuego ni nada para encenderlo
no puedo ayudarlos aunque claro que comprendo
no tengo lo que buscan ahora, si me disculpan
ya quiero descansar, mañana debo trabajar.
Vecinos:
Vecino, vecino, de acá todos lo vimos
la luz de su ventana brilla como un zafiro
te puede encandilar, no queremos molestar
sólo un poco de fuego para encender el hogar
Leñador:
Aquí no tengo fuego, no tenemos fuego
no lo tengo encendido, ni nada que haga fuego.
28
Vecinos:
¡Hey vecino! No somos desconocidos
nos trajo el resplandor, el color
la luz para el calor
el brillo que es tan conmovedor
sólo un poco de fuego nos haría un gran favor
no nos cierre la puerta en la cara
el día de mañana usted puede estar en las malas
Leñador:
Pero esa luz es fría, no sirve para fuego.
Aquí no tengo fuego, ni nada que haga fuego.
Vecinos:
Dice que no tiene fuego y se ven brillar
luces de colores y ahora quiere ocultar
no somos fugitivos, tampoco somos ladrones
sólo somos los vecinos
buscando fuego para fogones
buscando fuego para fogones
danos fuego, danos fuego para los fogones.
Leñador:
Se los repito una vez más
no tengo fuego, no los puedo ayudar
la luz que ven es fría y aquí se termina el juego
lo siento, buenas noches, yo no tengo fuego.
Leñador:
¡Piedras, piedras, raras piedras!
¡Piedras, piedras, raras piedras!
Tenemos que esconderlas
para que no las vean

AFORTUNADOS

Narradores:
Ni bien se despertaron
la niña y su papá
las piedras destaparon
viendo la verdad.
Aquellas luminosas
piedritas de color
eran piedras preciosas
de inmenso valor
y en los siguientes días
una por una iban
a venderlas por ahí
en pueblos y ciudades de los alrededores
en donde les pagaron un gran precio
y así hicieron fortuna en poco tiempo
el leñador entonces decidió construir
un enorme palacio para su hija y él
justo eligió un lugar que quedaba
frente al hogar del rey de la comarca
monarca de allí.
Un mágico edificio se puso de pie
como de cuento de hadas poco tiempo después
el rey tenía una hija que un día al despertar
al ver ese castillo se puso a gritar
Princesa:
¿Quién osó construir
un castillo así aquí
cerca de nuestro hogar
del palacio real?
¿Con qué derecho hacen algo así?
¿Quién es el que vive allí?
Quiero saber quién es
Servidumbre (a coro)
Vive allí un leñador
con su hija pequeña
hace poco llegó
ya no vende más leña
tiene una gran fortuna nadie sabe más.
Princesa:
Traigan aquí a la niña
la quiero conocer
traigan aquí a la niña
la quiero conocer.
Narradores:
Ni bien se conocieron y pudieron hablar
amigas se hicieron y quisieron jugar.
(Cantan la niña y la princesa)
Narradores:
La niña y la princesa se llevaban muy bien
día tras día iban al arroyo del rey
Hasta que cierto día la princesa llevó
un collar muy valioso, regalo del rey
y lo colgó de un árbol
jugaron todo el día
y lo olvidó colgado.
Al llegar al palacio
creyó haberlo perdido
pero luego decidió que era un robo.
Y como la princesa ante el rey declaró
que se lo había robado la hija del leñador
furioso el rey hizo arrestar a ambos
bajo la ley les confiscó el palacio
y a la niña en un orfelinato la encerró.
Rey:
¡Guardias, guardias a mí!
Vengan todos aquí
le han robado a su rey
y a su hija también.
Prendan al leñador que vive allí
debe caer toda ley
sobre quien roba al rey
debe caer toda la ley
sobre quien roba al rey.

CAPTURA
(Instrumental)
CAMINO A LA PLAZA

Carcelero:
Vamos a la plaza, ya verás
te ataremos a un poste por ladrón
con un cartel que yo mismo
acabo de escribir y dice así:
Esto es lo que les sucede
a los ladrones (como tú)
que les roban a los reyes
para que te avergüence.
Como hoy es día jueves
hay feria y mucha gente
esto debe demostrarles
que no se roba al rey ¡Jamás!

                       MILONGA EN LA PLAZA

Leñador:
Estoy presísimo y no hay nada que hacerle
estoy presísimo por robar a los reyes.
No sé lo que pasó, a nadie le robé
es una confusión, no lo puedo entender
estoy presísimo
y escucho que hoy es jueves.
(Pasa un hombre generoso y le arroja una moneda)
Amigo, por favor
préstame tu atención
no tiene esto valor
dada mi situación.
La moneda que tú me das tal como estoy
para mí no es de ninguna utilidad
pero si tu generosidad alcanzara hoy
para comprar con ella dátiles
traerlos junto a mí
sentarte y compartirlos
yo te estaría eternamente agradecido.
(pasaje instrumental)
Narrador:
El hombre fue y compró algunos dátiles
Entonces se sentó y comieron a la par
Narrador 2
Al terminar los dátiles el leñador
le contó la Historia de Mushkil Gushá
y aunque era un hombre comprensivo a su vez
tenía muchos problemas por resolver
pero con atención toda la historia oyó
y dijo al leñador:
“Tú debes estar loco”.
(pasaje instrumental)
Narrador 3
Al llegar a su hogar
el hombre comprobó
que sus problemas ya
tenían solución
y allí empezó a pensar
con más credulidad
en el disipador de la dificultad
pero este hombre aquí
de la Historia se va.

HALLAZGO DEL COLLAR

Narrador:
La princesa al día siguiente
al arroyo se fue a bañar
y antes de zambullirse
algo pudo divisar
nada menos que el collar
aquel que había perdido
hacía tanto tiempo atrás
quedando en el olvido
pero justo en ese instante fue
que quiso estornudar
y echando su cabeza hacia atrás
con sus ojos pudo ver al verdadero collar
que intacto permanecía
en la misma rama del árbol
donde lo había dejado.
Fue entonces que comprendió
que lo que antes divisaba
no era más que un vil reflejo
del verdadero collar.

CONFESIÓN DE LA PRINCESA

Princesa:
¡Padre, padre perdón! Cometí un error
aquí está mi collar, nadie me lo robó
yo lo colgué en lo alto de una rama
y me olvidé dónde estaba pero luego pensé
que me lo había robado la hija del leñador.
Hoy lo encontré colgado en el árbol
me equivoqué, soy indigna
perdona al leñador
perdona a su pequeña niña
y perdóname a mí, señor.

Rey:
¡Guardias, guardias, venid
todo ha sido un error
pongan en libertad
al viejo leñador!
Le pediré disculpas públicas.
Liberen al leñador y a su pequeña hija
traigan aquí a los dos que quiero hacer justicia.

PÚBLICAS DISCULPAS

Narrador:
Salió de prisión el viejo leñador
su hija también sin saber por qué
del palacio real los mandaron llamar
el Rey se disculpó
la princesa igual
Rey:
Señor leñador
le pido perdón
mi niña pensó
que su hija le robó
un collar de valor
que yo le regalé
y con su acusación
yo los mandé prender
pero algo pasó
sabrá usted disculpar
hoy mi niña encontró
su valioso collar
y admitió su error
me debo retractar
su hija y Ud.están
en total libertad.
Todos:
Se curaron las heridas
de la niña y el leñador
y así fue que la alegría
de aquel reino se apoderó
una vez más el benefactor
la dificultad disipó
y una vez más aquel jueves
esta Historia se recordó.

NARRACIÓN FINAL

Algunos de los incidentes de esta historia
que no tiene fin
aquí les contamos
es muy extensa, tiene muchas formas
y algunas de ellas no las oirán
bajo ese nombre que aquí les damos:
Mushkil Gushá.
Pero es por su causa que el cuento se recuerda
en cualquier lugar donde exista gente
bajo cualquiera de sus tantas formas
tal como ha sido continuará
siendo contado de día y de noche
por siempre jamás.
¿Quiere usted repetir esta Historia sin par
cada jueves y así al trabajo ayudar?
Esta fue la Historia de Mushkil Gushá
cada canción quiso narrar parte de la acción
para ayudar a la labor del benefactor.
¿Quieres tu recordar esta Historia sin fin
y de Mushkil Gushá el trabajo ayudar?
Mushkil Gushá
Mushkil Gushá
Mushkil Gushá
Mushkil Gusha